sábado, 26 de enero de 2013

Marti socialista?

¿Quién puede escribir sobre el apóstol algo que no se haya dicho? ¿Quién puede sustraerse a la tentación de escribir sobre ese gran hombre? Yo no seré la excepción. Correré el riesgo de repetir lo que otros han dicho, pero no puedo dejar de dedicar unas letras a 2 días del aniversario 160 de su natalicio.
No quiero hablar de Abdala porque me ruborizo al pensar que a la misma edad escribí un poema tan cursi y sin sentido que ni sé cómo lo tengo aún en el blog de poemas. Tampoco de la carta inconclusa a Manuel Mercado porque el antimperialismo no pasa de moda y todos (buenos y malos) han aprendido que para lograr ciertas cosas, han de andar ocultas y como indirectamente.
Ya incluí en un video-arte una idea que me arrastra o al menos que me despertó una neurona que aún dormía, “El mundo es patético, y el artista mejor no es quien lo cuelga y recama, de modo que solo se le vea el raso y el oro, y pinta amable el pecado oneroso y mueve a fe inmoral en el lujo y la dicha, sino quien usa el don de componer con la palabra, o con los colores, de modo que se vea la pena del mundo, y quede el hombre movido a su remedio.” No pude menos que incluir cada vez más la sociedad, la política, el verdadero mundo en mis escritos, dejar mis mundos de fantasía a un lado y comenzar a mirar a mi alrededor, o mejor, plasmar mi alrededor. No voy a perder la oportunidad de hacer lo mismo en estas líneas.
Buscar ese tema de Martí que mueva al debate y a la vez aporte es tan difícil que me aventuro a tratar el más polémico de todos, el Martí socialista. Sí, socialista y no antisocialista o anti Marx como muchos lo han querido presentar.  
El gran amigo (sólo enemigo en la pelota) Dr. Oscar J. Villar nos justificaba la crítica de Martí al socialismo utópico y las corrientes de la época, debido a sus vivencias sobre los llamados socialistas norteamericanos que utilizaron desmedidamente la violencia y sobre todo a que era una idea en gestación. Sin dudas El Apostol centra sus críticas, como veremos más adelante, en la “violencia” que se desprende de los estudios de Marx, sin embargo el maestro termina organizando una guerra necesaria y perdiéndose tan genial cerebro en el campo de batalla de su tierra, la que siempre fue punto de mira para sus ideas.
Ya he mencionado yo, un poco pretenciosamente en un poema, que Martí predijo el derrumbe del campo socialista, no diríamos tanto, pero de que vio los riesgos que al final afectaron al mismo no cabe dudas. Por lo llevado y traído del tema las citas las haré extensas, tratando de sacarlas lo menos posible de su contexto.
Comencemos con la muerte de Marx en 1883, a raíz de la cual Martí, en Nueva York, expresa su sentimiento de admiración por un hombre que estuvo del lado de los pobres, aunque arremete contra el enfrentamiento abierto que el marxismo expone de la clase obrera contra la clase opresora, critica el medio violento, no el fin: “Ved esta gran sala. Karl Marx ha muerto. Como se puso del lado de los débiles, merece honor. Pero no hace bien el que señala el daño, y arde en ansias generosas de ponerle remedio, sino el que enseña remedio blando al daño. Espanta la tarea de echar a los hombres sobre los hombres. Indigna el forzoso abestiamiento de unos hombres en provecho de otros. Mas se ha de hallar salida a la indignación, de modo que la bestia cese, sin que se desborde, y espante.” Más adelante continúa “Karl Marx estudió los modos de asentar al mundo sobre nuevas bases, y despertó a los dormidos, y les enseñó el modo de echar a tierra los puntales rotos. Pero anduvo de prisa, y un tanto en la sombra, sin ver que no nacen viables, ni de seno de pueblo en la historia, ni de seno de mujer en el hogar, los hijos que no han tenido gestación natural y laboriosa. Aquí están buenos amigos de Karl Marx, que no fue sólo movedor titánico de las cóleras de los trabajadores europeos, sino veedor profundo en la razón de las miserias humanas, y en los destinos de los hombres, y hombre comido del ansia de hacer bien. El veía en todo lo que en sí propio llevaba: rebeldía, camino a lo alto, lucha.” Creo necesario comentar algo más sobre tan evidente y bello comentario (en negrita) sobre la igualdad plena de los hombres, porque también se puede interpretar como un llamado a no precipitar lo que por su propio peso tendrá que llegar o a cuestionarle a Marx no haber hecho más trabajo directo con las masas.
Un año después, en abril de 1884, realiza un comentario sobre un trabajo de Herbert Spencer donde este último se refería al socialismo como “La Futura Esclavitud”. Pudiera parecer difícil de saber exactamente cual es la posición del apóstol al citar cada uno de los puntos del referido trabajo del británico. Sin embargo frases concretas como “...riesgos que Spencer exagera...” muestra su no total adherencia a lo comentado.
La posición más clara se evidencia al referir: “Y todas esas intervenciones del Estado las juzga Herbert Spencer como causadas por la marea que sube, e impuestas por la gentualla que las pide, como si el Ioabilísimo y sensato deseo de dar a los pobres casa limpia, que sanea a la par el cuerpo y la mente, no hubiera nacido en los rangos mismos de la gente culta, sin la idea indigna de cortejar voluntades populares; y como si esa otra tentativa de dar los ferrocarriles al Estado no tuviera, con varios inconvenientes, altos fines moralizadores; tales como el de ir dando de baja los juegos corruptores de la bolsa, y no fuese alimentada en diversos países, a un mismo tiempo, entre gentes que no andan por cierto en tabernas ni tugurios.” Resalto en negritas criterios muy propios de Martí que se perciben bajo su crítica directa a asumir como propulsores de las ideas socialistas a la gente más despreciable del pueblo.
Es cierto, Martí expresa casi como suyas las críticas a la gente oficinista y asume los peligros de crear personas que no trabajen para vivir a costa del estado: “Y es verdad que si llegare la benevolencia a tal punto que los páuperos no necesitasen trabajar para vivir -a lo cual jamás podrán Ilegar,- se iría debilitando la acción individual” y funcionarios que abusen de su poder: “El funcionarismo autocrático abusará de la plebe cansada y trabajadora”. Cualquier semejanza con la realidad cubana actual no es pura coincidencia.
Mas el fondo de las ideas martianas se mantiene intacto cuando a modo de resumen apunta “Y en todo este estudio apunta Herbert Spencer las consecuencias posibles de la acumulación de funciones en el Estado, que vendrían a dar en esa dolorosa y menguada esclavitud; pero no señala con igual energía, al echar en cara a los páuperos su abandono e ignominia, los modos naturales de equilibrar la riqueza pública dividida con tal inhumanidad en Inglaterra, que ha de mantener naturalmente en ira, desconsuelo y desesperación a seres humanos que se roen los puños de hambre en las mismas calles por donde pasean hoscos y erguidos otros seres humanos que con las rentas de un año de sus propiedades pueden cubrir a toda Inglaterra de guineas.”
¿Será necesario explicar que el desequilibrio de riquezas es inherente al capitalismo? ¿Hay que repetir que la justicia social es la base del socialismo? Martí ataca con fuerza la diferencia que, podemos decir, era insignificante hace más de 100 años, si la comparamos con la que el capitalismo ha profundizado hasta hoy.
Pero concluye tajante el más grande de todos los cubanos, arengando a seguir buscando soluciones: “Nosotros diríamos a la política: ¡yerra, pero consuela! Que el que consuela, nunca yerra.”
Pasados 10 años, a uno de su muerte le escribe Martí a su eterno maestro Fermín Valdés Domínguez una carta donde, también tratada de tergiversar por muchos y hasta el cansancio, expresa opiniones sobre el socialismo, ya no se centra en la violencia, está lanzado el patriota a la organización de su propia revolución: “Por lo noble se ha de juzgar una aspiración: y no por esta o aquella verruga que le ponga la pasión humana. Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: -el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas: - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados. Unos van, de pedigüeños de la reina, -como fue Marat, -cuando el libro que le dedicó con pasta verde -a lisonja sangrienta, con su huevo de justicia, de Marat. Otros pasan de energúmenos a chambelanes, como aquellos de que cuenta Chateaubriand en sus “Memorias”. Pero en nuestro pueblo no es tanto el riesgo, como en sociedades más iracundas, y de menos claridad natural: explicar será nuestro trabajo, y liso y hondo, como tú lo sabrás hacer: el caso es no comprometer la excelsa justicia por los modos equivocados o excesivos de pedirla. Y siempre con la justicia, tú y yo, porque los errores de su forma no autorizan a las almas de buena cuna a desertar de su defensa.” ¿Será que esa excelsa justicia de la que no se puede desertar de su defensa es el socialismo?
No tenemos a Martí para confirmarnos sus posiciones, ni siquiera lo tuvimos algunos años más para continuar el análisis, mas para mí queda clara su posición socialista (Aunque él mismo no lo reconociera por el momento y estadio en que estaba dicha ideología). Para los que no lo consideren así da igual, censuren la palabra, censuren la ideología marxista, censuren las realidades; sólo sigan el camino y las ideas de Martí, no se necesita nada más para construir el socialismo en Cuba. 

2 comentarios:

  1. Muy bueno coca... recordando viejos tiempos..digo..volviendo a la esencia..jajaja que bien.. .

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  2. A solicitud de algunos críticos expongo mis propias definiciones:

    Socialismo: "Sistema social humanista superior al capitalismo."

    Socialista: "Persona que defiende y se identifica con el socialismo."

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