sábado, 16 de febrero de 2013

El Junco

Para los cubanos, sobre todo para el mundo beisbolero, el nombre de Palmar del Junco representa el lugar donde se desarrolló el primer juego oficial de pelota en nuestro país el 27 de diciembre de 1874, se considera el estadio de béisbol activo más antiguo del mundo lo que ha propiciado que algunos aboguen por convertirlo en el salón de la fama del béisbol cubano. Pero no voy a hablar de este Palmar del Junco...
En el municipio Remedios, Villa Clara, por la Línea Norte de ferrocarril, existe una localidad llamada El Junco, un lugar que por la cantidad de palmas reales también se ha ganado el mote de Palmar del Junco. A dos kilómetros del paradero del tren y de la carretera, en la finca de los Bergolla, fui concebido y pasé mi primer año de vida, entre frutales y cafetos, sintiendo el constante andar de un arroyo que por ese entonces tenía abundantes peces y pozas que disfrutaban los jóvenes en los fuertes veranos del trópico.
Mi abuelo materno, sin ser terrateniente, vivía “acomodado”, para el entorno circundante, con su familia; viviendo de la cosecha de arroz y cultivos varios, engordando puercos del palmiche que caía en la rivera del río y cultivando la caña para la por entonces primera (y digamos casi única) industria cubana.
Cuentan los más viejos que la casa estaba debajo de una gran mata de mangos “Señora” y alrededor de la casa otra buena cantidad de mangos, aguacates, mameyes(sapotes), cocoteros, naranjas, guayabas y quien sabe cuantas frutas más. Los muchachos por entonces (Mis tíos y después mis primos mayores) disfrutaban además la pomarrosa y los mameyes amarillos, casi a escondidas porque esas frutas los podrían “empachar”.
El agua no era tratada, ni venía por acueducto, de más está decirlo; el orgullo de la familia era el pozito natural del río, el que pude disfrutar de niño y joven, aún cuando ya quedaban pocos residentes en la arboleda de la familia. Cuando lo limpiaban trataban de secarlo pero nunca lograron, ni en el tiempo de mayor seca, que se detuviera el agua que emanaba tan cristalina y fría que aún envidio para disfrutar un buen vaso al levantarme.
No era mi familia de criar ganado mayor, solo caballos para el transporte, por tanto la leche o la compraban o tomaban de chiva; la carne igual, casi siempre, de ganado menor, aunque no faltaba en la tienda de Elpidio (Antes del triunfo de la Revolución), al igual que los dulces y caramelos para los muchachos.
No existía electricidad (Mucho lucharon para lograr, hace unos pocos años y “medio ilegal”, que llevaran electricidad hasta las pocas viviendas que quedan), pero no hacía falta, entre mechones y faroles chinos había juegos y cuentos de camino, también especulaban sobre “la mundial” y no de pelota, sino de bombas. Tanto calaron los comentarios y cuentos que mi madre quedó traumatizada y todavía hoy se asusta (¿quien no?) con las guerras, por distantes que sean. Sintieron bombardeos cuando el Batistato, mis tíos se fueron insertando en el ejército rebelde, uno en la columna de Camilo, uno en cuanto triunfó la Revolución, otro en la limpia del Escambray, solo uno quedó en casa con mi mamá y “los viejos” para cuidarlos y atender el campo. También se entretenían con la radio, canciones y radionovelas que no tienen nada que envidiar a las actuales.
Claro que lo maravilloso de la época, lo natural, también tenía sus inconvenientes, mis abuelos perdieron una niña ya de 6 años con la tosferina. Mi madre tuvo su primera muñeca “de verdad” a los 15 años, mientras tanto eran botellas con ropita hecha por ella misma y aunque ya había triunfado la Revolución no la dejaron estudiar más allá del 6to grado porque debía cuidar a los viejos y sus hermanos, su trabajo tendría que ser ama de casa para toda su vida y así ha sido hasta hoy.
Debían trasladarse a caballo y no se porqué me cuentan que a veces a pie, más de 9 Km para coger algo que los llevara unos 10 Km más allá, hasta el hospital más cercano. Aunque lo sé por los cuentos, cuando estuve enfermo que era muy a menudo, debían inventar la forma de llegar a la carretera, por eso tuvimos que emigrar hacia el pueblo (Ya hablaré en otro momento de qué clase de pueblo).
En mi infancia y juventud fui varias veces por la arboleda de la familia, por los años 80 recuerdo dos casas que aun quedaban de tío-abuelos, los mangos y aguacates daban sombra a un gran cafetal que como hasta mis 14 más o menos recogíamos en temporada, mi mamá y yo los fines de semana. Ya mayorcito el trabajo cambió y era la guataquea de arroz con mi padre la que me ocupaba las vacaciones de julio y agosto y algunos fines de semana en tiempo de clases, en las tierras aledañas a la arboleda. Almorzábamos un poco de arroz con alguna carne y recogíamos aguacates para merendar y acompañar las comidas, mangos igual para merendar, pero sobre todo bebíamos el agua fresca del pozito.
Cuando más pequeño llegaba desde el pueblo donde vivíamos, a unos 9 kilómetros, “a la zanca” en la bicicleta de mi papá, después de los 13 ya tenía mi propia bici que disfrutaba manejar y hasta echar competencias con mi hermano mayor por las guardarrayas y la carretera que ya comenzaba a mostrar baches que serían eternos.
Pero el tiempo ha pasado y el último de mis tíos que quedaba viviendo en El Junco, algo lejos ya de la arboleda, acaba de mudarse este fin de año al pueblo más cercano. Quedan dos o tres casas muy aisladas. Aún quedan mangos y sobrevive la pomarrosa y los mameyes amarillos, los aguacates sirven de mercancía al que los tumbe más verdes, algunas matas viejas que desgranan el café perdiéndose entre las hierbas que inundan el lugar. El pozo ya se confunde con el arroyuelo y la vegetación. Aún no se seca el río pero ya no existe ni una buena poza para bañarse y el ancho es tal que de un paso se cruza sin tocar el agua.
Aún pasa un tren por la zona, un día al este (Nuevitas, Camagüey) al otro hacia el oeste (Santa Clara). La carretera ya no existe, es un camino prácticamente intransitable y el marabú se ha apoderado de las orillas y lo que no es la orilla también.
Si un día alguien se atreve a ir, al bajar del tren le va a llamar la atención la única edificación de mampostería y placa (además de la caseta del paradero del tren), la antigua escuelita, que ya no tiene niños, hoy es bodega; y otra edificación también de mampostería con techo de zinc, la sala de video, donde algunos de los pocos habitantes se reúnen cada noche para ver televisión con la corriente, acumulada en paneles, del sol ardiente del campo cubano.

sábado, 2 de febrero de 2013

Algo a lo cual aferrarse


Todo comenzó tiempo después de sentir que disfrutaba los días más felices que podría tener en mi vida (Sin embargo estaba completamente errado, ni eran tan felices, ni mi vida iba a ser tan desastrosa en el futuro). Pasaron esos días de gloria, perdí a mi primera novia (Realmente nunca la tuve) y el acercamiento a un amigo (antiguo profesor de secundaria) me hizo llegar a aquel libro que a mis 16 parecía muy filosófico “La clave de la felicidad y la salud mental”, carátula dura, edición de 1950, olores que permitían despertar a mi, por entonces muy cotidiana, coriza; elementos todos que hacían de aquel un interesante préstamo (después supe que era casi una compra, pero esa es otra historia que no sé si me disponga a contar algún día).
Creo que fue la primera vez que hice anotaciones de un libro, era con lo que me quedaría al devolverlo y por cierto aún están por alguna parte en casa de mis padres.
El tema más interesante, o al menos el que me quedó más grabado, incluso hasta hoy 17 años después, fue el de encontrar “Algo” a lo cual aferrarse. Digamos una vía de escape de uno mismo, una forma de quitarte responsabilidad y ganar confianza, una forma de darle dirección y sentido a tu vida sin sentir la presión del posible error ¿Desindividualizarte?
Históricamente la humanidad ha buscado los dioses, de una forma o de otra es una necesidad, primero para sentir conformidad por la pérdida de algo o alguien, para borrar el arrepentimiento por acciones incorrectas, para sentir esperanza en un futuro mejor, para sentir la ayuda fiel y la comprensión. Sin dudas Dios es el “Algo” más común al cual se aferra la gente y ¡Vaya que tienen resultado! He conocido religiosos verdaderamente cristianos (Seguidores fieles de las ideas de Cristo), donde el prójimo es realmente importante, donde la vida es para ser útil a los demás. Conozco una anciana enferma, ha estado muy grave varias veces y a veces pienso que solo Dios la mantiene viva, alegre, servicial. Guida es dulzura, ternura y amor a sus 70 y tantos, gracias a su deseo de vivir para los demás. Pero también conocí una hija (mujer mayor que salía a predicar por las casas vecinas) que no atendía a su anciana madre como debía ser. Un hombre que alternaba religión con alcoholismo (de mes en mes) y que se declaraba anticomunista abiertamente porque eso de regalar cosas a la gente y el igualitarismo no iba con él. Ejemplos que no debían existir, pero en fin de cuentas, viven aferrados a su Dios.
Con la revolución industrial el dinero se convirtió en la principal mercancía y ahí mismo apareció un nuevo ser al cual aferrarse ¡Y la fuerza que ha alcanzado! Son muchos más los que tienen hoy al dinero como razón de su existencia. El tema genera debate porque al final todos dependemos de ese terrenal Dios, pero me refiero a los que viven sólo por contar y ver crecer sus cuentas. El dinero es necesario, es imprescindible, pero no es para vivir aferrado a él. Hay que vivir del dinero no vivir para el dinero.
Otro “Algo”: El poder, de él dependen, a él le culpan, a él aspiran para llegar a lo más alto muchos en varios aspectos de la vida. Muchas veces es positivo, pero las más, es el peor de todos. No es sólo el poder político, está el poder científico, el poder artístico, deportivo y muchos otros. Siempre que se obtiene a partir del ejemplo, con sacrificio y tenacidad es la forma de aferrarse a la salud física y mental, a vivir para los demás desde la propia satisfacción personal. Pero cuando ese poder se quiere alcanzar por la fuerza, es más volátil y contaminante que las sustancias liberadas en la quema de cañaverales que se sucedían cuando era pequeño en mi barrio. Si ese poder, como está de moda, se quiere alcanzar con prebendas y alabanzas fatuas a los que pueden dártelo, entonces te estás aferrando a un mundo irreal, al que realmente no eres. Lamentablemente proliferan estos casos y hasta se creen felices, a la larga tienen el poder y viven aferrados a él.
Termino con un “Algo” que Agustín de Rojas mencionó en un artículo publicado por la iglesia católica titulado “Yo ateo” (Casi estoy dudando haberlo visto con mis propios ojos, por no oírlo mencionar por nadie, ni en la omnipresente Internet). Se refirió a la religión, a Cristo, pero no como ente de los cielos, sino como un Dios en nuestros corazones, un Dios amor. Claro que pensar en el amor sólo de la pareja es subvalorar tan alto sentimiento. El amor te hace vivir por algo, sobreponerte a las derrotas, volver a empezar cada día, te hace amar al sol cuando sale y cuando se esconde, amar el verano porque vas a la playa a disfrutar mujeres con poca ropa y amar el invierno porque te hace dormir junto a tu pareja bajo la misma colcha.
Todos tenemos razones para vivir aferrados a algo, además de los ya mencionados, está la familia, el conocimiento, hasta las utopías más insospechadas pueden ser razones, pero aferrarte a ese “Algo” que es el amor a ti mismo como ser humano, es la clave de la felicidad y la salud mental.

A modo de aclaración:
No he traído este tema sólo para dar valoraciones de un libro y mucho menos para dar recetas de autoayuda. Seguirá siendo interés de estas líneas reflejar lo tan cercano que estamos cada uno. Cuánto nos une y qué sutiles son los muros que se empeñan en levantar entre los seres humanos.

sábado, 26 de enero de 2013

Marti socialista?

¿Quién puede escribir sobre el apóstol algo que no se haya dicho? ¿Quién puede sustraerse a la tentación de escribir sobre ese gran hombre? Yo no seré la excepción. Correré el riesgo de repetir lo que otros han dicho, pero no puedo dejar de dedicar unas letras a 2 días del aniversario 160 de su natalicio.
No quiero hablar de Abdala porque me ruborizo al pensar que a la misma edad escribí un poema tan cursi y sin sentido que ni sé cómo lo tengo aún en el blog de poemas. Tampoco de la carta inconclusa a Manuel Mercado porque el antimperialismo no pasa de moda y todos (buenos y malos) han aprendido que para lograr ciertas cosas, han de andar ocultas y como indirectamente.
Ya incluí en un video-arte una idea que me arrastra o al menos que me despertó una neurona que aún dormía, “El mundo es patético, y el artista mejor no es quien lo cuelga y recama, de modo que solo se le vea el raso y el oro, y pinta amable el pecado oneroso y mueve a fe inmoral en el lujo y la dicha, sino quien usa el don de componer con la palabra, o con los colores, de modo que se vea la pena del mundo, y quede el hombre movido a su remedio.” No pude menos que incluir cada vez más la sociedad, la política, el verdadero mundo en mis escritos, dejar mis mundos de fantasía a un lado y comenzar a mirar a mi alrededor, o mejor, plasmar mi alrededor. No voy a perder la oportunidad de hacer lo mismo en estas líneas.
Buscar ese tema de Martí que mueva al debate y a la vez aporte es tan difícil que me aventuro a tratar el más polémico de todos, el Martí socialista. Sí, socialista y no antisocialista o anti Marx como muchos lo han querido presentar.  
El gran amigo (sólo enemigo en la pelota) Dr. Oscar J. Villar nos justificaba la crítica de Martí al socialismo utópico y las corrientes de la época, debido a sus vivencias sobre los llamados socialistas norteamericanos que utilizaron desmedidamente la violencia y sobre todo a que era una idea en gestación. Sin dudas El Apostol centra sus críticas, como veremos más adelante, en la “violencia” que se desprende de los estudios de Marx, sin embargo el maestro termina organizando una guerra necesaria y perdiéndose tan genial cerebro en el campo de batalla de su tierra, la que siempre fue punto de mira para sus ideas.
Ya he mencionado yo, un poco pretenciosamente en un poema, que Martí predijo el derrumbe del campo socialista, no diríamos tanto, pero de que vio los riesgos que al final afectaron al mismo no cabe dudas. Por lo llevado y traído del tema las citas las haré extensas, tratando de sacarlas lo menos posible de su contexto.
Comencemos con la muerte de Marx en 1883, a raíz de la cual Martí, en Nueva York, expresa su sentimiento de admiración por un hombre que estuvo del lado de los pobres, aunque arremete contra el enfrentamiento abierto que el marxismo expone de la clase obrera contra la clase opresora, critica el medio violento, no el fin: “Ved esta gran sala. Karl Marx ha muerto. Como se puso del lado de los débiles, merece honor. Pero no hace bien el que señala el daño, y arde en ansias generosas de ponerle remedio, sino el que enseña remedio blando al daño. Espanta la tarea de echar a los hombres sobre los hombres. Indigna el forzoso abestiamiento de unos hombres en provecho de otros. Mas se ha de hallar salida a la indignación, de modo que la bestia cese, sin que se desborde, y espante.” Más adelante continúa “Karl Marx estudió los modos de asentar al mundo sobre nuevas bases, y despertó a los dormidos, y les enseñó el modo de echar a tierra los puntales rotos. Pero anduvo de prisa, y un tanto en la sombra, sin ver que no nacen viables, ni de seno de pueblo en la historia, ni de seno de mujer en el hogar, los hijos que no han tenido gestación natural y laboriosa. Aquí están buenos amigos de Karl Marx, que no fue sólo movedor titánico de las cóleras de los trabajadores europeos, sino veedor profundo en la razón de las miserias humanas, y en los destinos de los hombres, y hombre comido del ansia de hacer bien. El veía en todo lo que en sí propio llevaba: rebeldía, camino a lo alto, lucha.” Creo necesario comentar algo más sobre tan evidente y bello comentario (en negrita) sobre la igualdad plena de los hombres, porque también se puede interpretar como un llamado a no precipitar lo que por su propio peso tendrá que llegar o a cuestionarle a Marx no haber hecho más trabajo directo con las masas.
Un año después, en abril de 1884, realiza un comentario sobre un trabajo de Herbert Spencer donde este último se refería al socialismo como “La Futura Esclavitud”. Pudiera parecer difícil de saber exactamente cual es la posición del apóstol al citar cada uno de los puntos del referido trabajo del británico. Sin embargo frases concretas como “...riesgos que Spencer exagera...” muestra su no total adherencia a lo comentado.
La posición más clara se evidencia al referir: “Y todas esas intervenciones del Estado las juzga Herbert Spencer como causadas por la marea que sube, e impuestas por la gentualla que las pide, como si el Ioabilísimo y sensato deseo de dar a los pobres casa limpia, que sanea a la par el cuerpo y la mente, no hubiera nacido en los rangos mismos de la gente culta, sin la idea indigna de cortejar voluntades populares; y como si esa otra tentativa de dar los ferrocarriles al Estado no tuviera, con varios inconvenientes, altos fines moralizadores; tales como el de ir dando de baja los juegos corruptores de la bolsa, y no fuese alimentada en diversos países, a un mismo tiempo, entre gentes que no andan por cierto en tabernas ni tugurios.” Resalto en negritas criterios muy propios de Martí que se perciben bajo su crítica directa a asumir como propulsores de las ideas socialistas a la gente más despreciable del pueblo.
Es cierto, Martí expresa casi como suyas las críticas a la gente oficinista y asume los peligros de crear personas que no trabajen para vivir a costa del estado: “Y es verdad que si llegare la benevolencia a tal punto que los páuperos no necesitasen trabajar para vivir -a lo cual jamás podrán Ilegar,- se iría debilitando la acción individual” y funcionarios que abusen de su poder: “El funcionarismo autocrático abusará de la plebe cansada y trabajadora”. Cualquier semejanza con la realidad cubana actual no es pura coincidencia.
Mas el fondo de las ideas martianas se mantiene intacto cuando a modo de resumen apunta “Y en todo este estudio apunta Herbert Spencer las consecuencias posibles de la acumulación de funciones en el Estado, que vendrían a dar en esa dolorosa y menguada esclavitud; pero no señala con igual energía, al echar en cara a los páuperos su abandono e ignominia, los modos naturales de equilibrar la riqueza pública dividida con tal inhumanidad en Inglaterra, que ha de mantener naturalmente en ira, desconsuelo y desesperación a seres humanos que se roen los puños de hambre en las mismas calles por donde pasean hoscos y erguidos otros seres humanos que con las rentas de un año de sus propiedades pueden cubrir a toda Inglaterra de guineas.”
¿Será necesario explicar que el desequilibrio de riquezas es inherente al capitalismo? ¿Hay que repetir que la justicia social es la base del socialismo? Martí ataca con fuerza la diferencia que, podemos decir, era insignificante hace más de 100 años, si la comparamos con la que el capitalismo ha profundizado hasta hoy.
Pero concluye tajante el más grande de todos los cubanos, arengando a seguir buscando soluciones: “Nosotros diríamos a la política: ¡yerra, pero consuela! Que el que consuela, nunca yerra.”
Pasados 10 años, a uno de su muerte le escribe Martí a su eterno maestro Fermín Valdés Domínguez una carta donde, también tratada de tergiversar por muchos y hasta el cansancio, expresa opiniones sobre el socialismo, ya no se centra en la violencia, está lanzado el patriota a la organización de su propia revolución: “Por lo noble se ha de juzgar una aspiración: y no por esta o aquella verruga que le ponga la pasión humana. Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: -el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas: - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados. Unos van, de pedigüeños de la reina, -como fue Marat, -cuando el libro que le dedicó con pasta verde -a lisonja sangrienta, con su huevo de justicia, de Marat. Otros pasan de energúmenos a chambelanes, como aquellos de que cuenta Chateaubriand en sus “Memorias”. Pero en nuestro pueblo no es tanto el riesgo, como en sociedades más iracundas, y de menos claridad natural: explicar será nuestro trabajo, y liso y hondo, como tú lo sabrás hacer: el caso es no comprometer la excelsa justicia por los modos equivocados o excesivos de pedirla. Y siempre con la justicia, tú y yo, porque los errores de su forma no autorizan a las almas de buena cuna a desertar de su defensa.” ¿Será que esa excelsa justicia de la que no se puede desertar de su defensa es el socialismo?
No tenemos a Martí para confirmarnos sus posiciones, ni siquiera lo tuvimos algunos años más para continuar el análisis, mas para mí queda clara su posición socialista (Aunque él mismo no lo reconociera por el momento y estadio en que estaba dicha ideología). Para los que no lo consideren así da igual, censuren la palabra, censuren la ideología marxista, censuren las realidades; sólo sigan el camino y las ideas de Martí, no se necesita nada más para construir el socialismo en Cuba. 

sábado, 19 de enero de 2013

El placer de escribir

Los formalismos permiten comunicarnos y a la vez expresar lo que pensamos, conocemos o sentimos a través de la imagen, el sonido, las simples palabras seleccionadas de uno o varios idiomas para conformar elementos, capítulos, artículos, juegos que se suceden como un todo formando series...
Las de televisión extranjeras están de moda, hasta 3 o 4 diariamente por la TV, proliferan en los “vendedores” de discos y “rellenadores” de memorias. Brasileñas, españolas, latinas y las varias norteamericanas inundan un entorno cargadito de “culturas”, pero vaya casualidad, la mayoría de las veces ni se puede identificar qué cultura representan.
Las nacionales siempre criticadas por la mayoría ¿Será que realmente son tan malas? La competencia hoy es grande, además de las ya mencionadas extranjeras, reproductores de DVD, PC, los tradicionales centros nocturnos, cines, teatros, etc. Pienso que el principal problema es la cantidad y la mala selección de los espacios donde transmitirlas. Sólo produciendo más y una mejor planificación en horarios y por cada público específico, se logrará un impacto positivo en el público.
Por otro lado la sumatoria de los términos de una sucesión infinita, además de ser la base del análisis matemático, son el inicio de los dolores de cabeza de muchos estudiantes en las matemáticas de nivel superior. Por mi parte las veo con elegancia, como las encargadas de ponerle límite al infinito. Las que me hacen ver el valor donde más nada permite verlo.
Pero las más espectaculares series son las de béisbol. Claro para mí cuando el Villa Clara hace un buen papel, para los medios cuando Industriales llega a la final (Sería muy evidente decir que cuando gana el campeonato), para cada cubano cuando la pasión lo inunda con el inicio de la temporada. Sí, ya sé que ya no es el mismo béisbol de hace años, que si las deserciones, que si los árbitros, que si los juegos de fogueo, pero ¿Quién quita el sabor de cada serie? Siempre apoyé un cambio como el que se hizo en esta 52 edición, muchos la han criticado, yo la sigo defendiendo por el bien de la pelota cubana.
Los científicos escriben series de artículos y libros que reflejan los resultados de las investigaciones que realizan. Los escritores plasman sus inquietudes en novelas, casi siempre organizadas en capítulos y que muchas veces son utilizadas por los realizadores artísticos para producir sus ya mencionadas series de TV o sagas cinematográficas. Los políticos promulgan leyes que se entrelazan unas con otras, beneficiando (Nunca se sabe del todo a quien) y organizando la sociedad. A todos los mueve un interés común, un placer irrefrenable por escribir, bueno, no siempre es un placer, pero los más reconocidos en cada área tendrán que hacerlo, para liberarse, para expresar sus ideas, sentimientos, para convencer, educar, para hacer llegar... Pero la gente de campo también escribe, hace papelitos para sus parejas, hacen poemas y décimas o simplemente sacan sus cuentas para la próxima temporada de lluvia.
Yo que ya he sido (modestamente) estudiante, campesino, político, artista, profesor, científico y empresario, busco un medio donde soltar tantas vivencias, tantas ideas que se han ido acumulando con el paso de los años y que no caben en los poemas que vengo escribiendo desde los 15 años, no caben en los artículos científicos, ni en las imágenes de arte digital, tampoco en un informe administrativo. No sé si encuentre las horas necesarias para expresar lo deseado, porque aún me queda vivir (modestamente) formas de vida que seguirán nutriendo las ideas, pero también ocupando el tiempo.
No pretendo hacer una acumulación (serie) de “texticos” de los que proliferan por ahí, pretendiendo ser de autoayuda (Me defiendo de una amiga que es estudiante de psicología y los detesta), tampoco serán profundos estudios periodísticos, ni siquiera cuentos al mejor estilo de Jorge Onelio. Siendo ambicioso llegarán a ser crónicas, llegarán a generar debate, llegarán a hacer pensar; algunos recordarán, pero sobre todo me permitirán disfrutar el placer de escribir y ¿Porqué no? Moverán a otros a entregarse al mismo placer, escribiendo sus opiniones o vivencias sobre esas pequeñas cosas que, como nos dice Carlitos, también nos ayudan a vivir.
Toda esta jerigonza (Trataré de limitar cada elemento de la serie a no más de dos cuartillas) es para decir que comienzo una serie de ensayos o post (para no entrar en nuevas definiciones innecesarias) relacionados con 3 aspectos fundamentales: Lugares, personajes y formas de vida.
Lugares, famosos para mí y que intentando acercarme a Carpentier trataré de compartir lo real maravilloso de cada uno de ellos.
Personajes que han calado, o mejor, moldeado (Porque ninguno ha desperdiciado ni un ápice) mi alma. Muchos son conocidos, otros igualmente tendré que describirlos.
Formas de vida, nada triviales, vivencias de la gente del campo y la ciudad, de campesinos y ministros. Un tema reflejado en cada individuo, visión desde mi suerte de (intentar) ser como dijo el maestro arte entre las artes y en los montes, monte ser.