sábado, 19 de enero de 2013

El placer de escribir

Los formalismos permiten comunicarnos y a la vez expresar lo que pensamos, conocemos o sentimos a través de la imagen, el sonido, las simples palabras seleccionadas de uno o varios idiomas para conformar elementos, capítulos, artículos, juegos que se suceden como un todo formando series...
Las de televisión extranjeras están de moda, hasta 3 o 4 diariamente por la TV, proliferan en los “vendedores” de discos y “rellenadores” de memorias. Brasileñas, españolas, latinas y las varias norteamericanas inundan un entorno cargadito de “culturas”, pero vaya casualidad, la mayoría de las veces ni se puede identificar qué cultura representan.
Las nacionales siempre criticadas por la mayoría ¿Será que realmente son tan malas? La competencia hoy es grande, además de las ya mencionadas extranjeras, reproductores de DVD, PC, los tradicionales centros nocturnos, cines, teatros, etc. Pienso que el principal problema es la cantidad y la mala selección de los espacios donde transmitirlas. Sólo produciendo más y una mejor planificación en horarios y por cada público específico, se logrará un impacto positivo en el público.
Por otro lado la sumatoria de los términos de una sucesión infinita, además de ser la base del análisis matemático, son el inicio de los dolores de cabeza de muchos estudiantes en las matemáticas de nivel superior. Por mi parte las veo con elegancia, como las encargadas de ponerle límite al infinito. Las que me hacen ver el valor donde más nada permite verlo.
Pero las más espectaculares series son las de béisbol. Claro para mí cuando el Villa Clara hace un buen papel, para los medios cuando Industriales llega a la final (Sería muy evidente decir que cuando gana el campeonato), para cada cubano cuando la pasión lo inunda con el inicio de la temporada. Sí, ya sé que ya no es el mismo béisbol de hace años, que si las deserciones, que si los árbitros, que si los juegos de fogueo, pero ¿Quién quita el sabor de cada serie? Siempre apoyé un cambio como el que se hizo en esta 52 edición, muchos la han criticado, yo la sigo defendiendo por el bien de la pelota cubana.
Los científicos escriben series de artículos y libros que reflejan los resultados de las investigaciones que realizan. Los escritores plasman sus inquietudes en novelas, casi siempre organizadas en capítulos y que muchas veces son utilizadas por los realizadores artísticos para producir sus ya mencionadas series de TV o sagas cinematográficas. Los políticos promulgan leyes que se entrelazan unas con otras, beneficiando (Nunca se sabe del todo a quien) y organizando la sociedad. A todos los mueve un interés común, un placer irrefrenable por escribir, bueno, no siempre es un placer, pero los más reconocidos en cada área tendrán que hacerlo, para liberarse, para expresar sus ideas, sentimientos, para convencer, educar, para hacer llegar... Pero la gente de campo también escribe, hace papelitos para sus parejas, hacen poemas y décimas o simplemente sacan sus cuentas para la próxima temporada de lluvia.
Yo que ya he sido (modestamente) estudiante, campesino, político, artista, profesor, científico y empresario, busco un medio donde soltar tantas vivencias, tantas ideas que se han ido acumulando con el paso de los años y que no caben en los poemas que vengo escribiendo desde los 15 años, no caben en los artículos científicos, ni en las imágenes de arte digital, tampoco en un informe administrativo. No sé si encuentre las horas necesarias para expresar lo deseado, porque aún me queda vivir (modestamente) formas de vida que seguirán nutriendo las ideas, pero también ocupando el tiempo.
No pretendo hacer una acumulación (serie) de “texticos” de los que proliferan por ahí, pretendiendo ser de autoayuda (Me defiendo de una amiga que es estudiante de psicología y los detesta), tampoco serán profundos estudios periodísticos, ni siquiera cuentos al mejor estilo de Jorge Onelio. Siendo ambicioso llegarán a ser crónicas, llegarán a generar debate, llegarán a hacer pensar; algunos recordarán, pero sobre todo me permitirán disfrutar el placer de escribir y ¿Porqué no? Moverán a otros a entregarse al mismo placer, escribiendo sus opiniones o vivencias sobre esas pequeñas cosas que, como nos dice Carlitos, también nos ayudan a vivir.
Toda esta jerigonza (Trataré de limitar cada elemento de la serie a no más de dos cuartillas) es para decir que comienzo una serie de ensayos o post (para no entrar en nuevas definiciones innecesarias) relacionados con 3 aspectos fundamentales: Lugares, personajes y formas de vida.
Lugares, famosos para mí y que intentando acercarme a Carpentier trataré de compartir lo real maravilloso de cada uno de ellos.
Personajes que han calado, o mejor, moldeado (Porque ninguno ha desperdiciado ni un ápice) mi alma. Muchos son conocidos, otros igualmente tendré que describirlos.
Formas de vida, nada triviales, vivencias de la gente del campo y la ciudad, de campesinos y ministros. Un tema reflejado en cada individuo, visión desde mi suerte de (intentar) ser como dijo el maestro arte entre las artes y en los montes, monte ser.

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